martes, 26 de julio de 2011

La ola que salvó a Gaudio


El principal estadio de Roland Garros, el Philippe Chatrier, estaba repleto de gente y de expectativa. El brillante sol de la primavera parisiense conformaba un marco aún más impactante. El público francés esperaba y deseaba presenciar una muy buena final masculina de un torneo tan querido, que hace que muchas familias compren sus entradas con meses de anticipación. La aspiración de los presentes era la de ser testigos de un magnífico espectáculo que compensara, al menos, dos frustraciones: que no hubiera llegado algún francés siquiera a las cuartos de final masculinos y que la final femenina hubiera decepcionado tanto por su escaso nivel como por la contundencia de un tanteador: Myskina apabulló a Dementieva 6/1, 6/2...ver más

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